Conformaron «Mesa Agroalimentaria Argentina»

Un espacio representativo del campo que nuclea a productores lecheros, de agricultura familiar, chacareros de la pampa húmeda, campesinos y pueblos indígenas de dieciocho provincias fue constituido con el nombre de «Mesa Agroalimentaria Argentina» con el objetivo de representar a la mayoría de los productores que no son representados por la Mesa de Enlace.

Bajo el lema es «el campo que alimenta y construye soberanía alimentaria» conformaron la Mesa Agroalimentaria Argentina integrado por la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT), el Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra (MNCI-ST) y la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe). La misma está abierta a la integración de otras organizaciones, cooperativas y asociaciones para sumar la representatividad de la diversidad del campo argentino.

En la actualidad la fuerza productiva de los pequeños y medianos productores del campo que abastecen los alimentos para el consumo interno, no son parte de la discusión del precio de la verdura, la fruta, la carne, la leche, sino que además de las cámaras de empresas alimenticias, y exportadoras en la mesa con el gobierno nacional solo se sientan los grandes productores exportadores a través de la Mesa de Enlace y el Consejo Agroindustrial Argentino. La Mesa Agroalimentaria Argentina deberá ser otra parte de la producción que deberá ser convocada para ser parte de las decisiones políticas.

Esta nueva agrupación intentará defender en términos generales los intereses del 54,6 por ciento de los productores del país que trabajan en extensiones de alrededor de uno o dos centenares de hectáreas, y produce más del 60 por ciento de los alimentos que se consumen en el país. Entre los objetivos se proponen la defensa de la producción de alimentos sanos, la vuelta al campo, la priorización del mercado interno, la construcción de otro modelo agropecuario, con alimentos a precios justos y soberanía alimentaria. Buscaran sentar en la mesa a los pequeños y medianos productores, que es el espacio del otro campo que  representa la mesa de enlace que lleva la voz de los grandes productores que concentran la exportación, sector clave de la economía nacional, pero que no tiene en cuenta la enorme diversidad productiva al considerar a un solo campo con un solo tipo de interés.

La Mesa Agroalimentaria Argentina comenzó a gestarse en el 2019 a través del Foro por un Programa Agrario Soberano y Popular, como instrumento para articular con quienes eran de la Federación Agraria, cooperativas pequeñas, medianas y grandes, incluso con productores que exportan soja y maíz, además de productores de agricultura familiar. Consideran que existe en el país una historia de cooperativismo, de solidaridad, de arraigo con pymes que trabajen por el mercado interno, construyendo soberanía alimentaria y que a la vez se exporte. 

Aseguran tener un plan nacional de abastecimiento frutihortícola, otro plan ganadero, no sólo bovino sino también porcino, caprino, de llama, del sector lácteo y por otra parte sostienen en la necesidad de actualizar la ley de arrendamientos para que no existan sectores especulativos de la tierra.

Leche y carne

Sostienen que aún quedan muchos tambos chicos que están más cerca de la concepción de la Mesa Agroalimentaria Argentina, que de la concentración a pesar que la industria esta monopolizada en dos grupos.

En ese sentido sostienen que uno de los aspectos es disminuir el recorrido de la producción, donde primero realizan un largo trayecto del tambo hasta la fábrica y después miles de kilómetros para su comercialización. Consideran que debe el Estado contribuir a facilitar la conformación de pequeñas industrias cooperativas cerca de los lugares de consumo para achicar costos y al mismo tiempo romper con los monopolios que establecen los altos precios de los lácteos que consumen los argentinos y los bajos precios que perciben los tamberos. Además de brindar alimentos más saludables.

Puntualizan que es insostenible que en un país con la cultura de consumo de carne bovina que tenemos los precios se estén remarcando como se vienen remarcando a valores internacionales. Proponen la intervención directa en la cadena para aumentar el índice de destete a través de la asistencia financiera y técnica para mejorar la genética y la infraestructura en esta etapa de la ganadería para pequeños productores para llegar a destete al 75%, aumentando la cantidad de terneros. 

Además al igual que en la lechería se debe pensar en circuitos cortos en lugar de producir un ternero en un lugar, engordarlos en otra provincia,  faenado en otra para que luego vuelva al lugar donde nació para su comercialización.

Además es necesario discutir el precio del maíz tanto para la producción lechera como de carne y desacoplar el costo interno del valor internacional, para que hacerlo accesible el llevar un plato de comida a la mesa.

Unir para ser la expresión del otro campo

«No hay una voz que plantee una política agraria diferente», insiste Juan Manuel Rossi, presidente de Fecofe al señalar que se debe salir de la mirada nacional en el que Gobierno y medios de comunicación priorizan los acuerdos con los sectores del agronegocio. 

«El poder económico del campo concentrado y corporativo incide mucho en los medios masivos, en sectores académicos, y establece una mirada de un campo homogéneo, cuando están refiriéndose a un sector pequeño en cantidad de productores y que acumula mucho poder en las cadenas de valor. Es central aún la batalla de ideas para que funcionarios, organismos y organizaciones sociales y sindicales comprendan la diversidad del campo argentino y, sobre todo, cuál es el sector que pueden cumplir con la función de garantizar el derecho a la alimentación», completa Diego Montón, referente nacional del MNCI-ST.   

UTT y MNCI-ST cifran en miles las y los productores y organizaciones de base que son productoras de frutas y verduras para el abastecimiento interno, mientras que Fecofe reúne a 41 cooperativas y productores asociados en ocho provincias. El planteo del «campo que alimenta y construye soberanía alimentaria», se traduce así en verduras, frutas, carnes, cereales, lácteos, con la mesa de los argentinos como principal destino. 

«Es necesario cambiar la concentración de la producción, mirar hacia los pueblos que con el modelo de la soja se transformaron en campo sin gente, sin laburo y sin comida. Ver los cordones de las zonas urbanas como áreas de producción coordinadas en un Plan de Abastecimiento Frutihortícola, en el que se piense qué necesitamos comer y cuántos kilos de frutas y verduras producir. No es un problema de ‘el campo’ o de los campesinos sino de todo para definir cómo resolvemos el abastecimiento», apunta la referenta de la UTT.  

Fuente: Regionalísimo

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